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20jul
El Coach acompaña, no soluciona ni receta I

Un coach para Ser y ejercer como coach, necesita vivir en primera persona su propio proceso personal de coaching, ser coachee/cliente además de formarse como coach. Acompañar en un proceso de Coaching no es dar una pastilla, dar una solución, la fórmula mágica, una receta o una herramienta. Se basa en hacer preguntas poderosas, provocadoras, cuestionadoras que faciliten en el cliente “el darse cuenta” y generar insights para seguir adelante en su camino.

Independientemente de la carrera que haya estudiado una persona (económicas, derecho, psicología, másters, doctorados, tesis…) y de la trayectoria o posición laboral que ocupe hoy en el mercado (Director General, abogado, empresario, consultor, arquitecto…), el coach ha de encontrarse cara a cara con sus sombras, bajar a su cuerpo y a sus emociones, experimentar sus límites e ir más allá de ellos.

Justificar los títulos y experiencias en otros ámbitos de nada sirve si el coach no sabe de coaching.

Para ello el coach ha de disponer de espacios donde cuestionarse y trabajar esas barreras mentales y emocionales para poder ofrecer servicio con la máxima transparencia y neutralidad posibles.

A Través de la formación específica en Coaching, de las heridas vividas y trascendidas es posible ser y estar al servicio del cliente, porque sólo transforma la experiencia vivencial.

Otra característica del coach, es que está constantemente abierto al aprendizaje; aprende de cada cliente al que acompaña y mantiene la apertura, curiosidad y actitud del estudiante, no puede afirmar “haber llegado” experimenta, innova y sigue desarrollando competencias clave como la presencia, la escucha, ampliación de la percepción, sostener una emocionalidad y mentalidad ecológicas y sanas que facilitarán el que pueda seguir ofreciendo un servicio de calidad.

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